Felipe IV el Hermoso: Estado, fiscalidad y choque con el papado (1285-1314) · PLENA EDAD MEDIA
El conflicto de Guyena es ante todo una guerra feudal: el rey de Francia actúa como señor supremo del duque de Aquitania, que es también rey de Inglaterra. Pero ya anuncia una rivalidad más amplia entre dos potencias.
Incidentes enfrentan a marinos gascones y normandos, hasta llegar a ataques de navíos y represalias. Felipe IV busca transformar la crisis en un asunto jurídico: exige a Eduardo I que entregue a los culpables y cita al vasallo a comparecer ante la corte del rey.
Se proponen compromisos (entrega de oficiales, prendas territoriales, promesa de alianza matrimonial), pero la incomparecencia conlleva una decisión de soberanía: la comisación de los feudos, en 1294.
Las tropas reales, dirigidas por Carlos de Valois, avanzan en Guyena, toman plazas y remontan el valle del Garona. Inglaterra responde por mar y busca abrir otros frentes: se ordena una incursión sobre las costas inglesas, mientras el esfuerzo principal se desplaza hacia el norte.
Eduardo I se alía con el conde de Flandes, lo que obliga a Felipe IV a dispersar sus fuerzas. La mediación pontificia fracasa, y la coyuntura se vuelve crítica tras los disturbios flamencos. El rey opta entonces por concluir un acuerdo con Inglaterra: en 1303, un tratado restablece el estado anterior y devuelve Guyena al duque-rey.