Felipe V el Largo: estabilizar el reino tras la crisis (1316–1322) · PLENA EDAD MEDIA
Tras la muerte de Luis X (5 de junio de 1316), la monarquía no puede quedar en suspenso. Felipe de Poitiers se hace con la regencia mientras espera el parto de la reina Clemencia de Hungría, y luego transforma esta posición en una realeza reconocida.
Varios candidatos pueden aspirar a la regencia, entre ellos Carlos de Valois (tío de Felipe) y Odón IV de Borgoña (vinculado a la rama borgoñona de Juana, hija de Luis X). Felipe descarta estas pretensiones y conserva el control del gobierno.
El 15 de noviembre de 1316, la reina da a luz a Juan I. Felipe se impone para conservar la regencia hasta la mayoría de edad de su sobrino, pero el niño muere cuatro días después de su nacimiento, lo que obliga a resolver de inmediato la sucesión.
Felipe se hace coronar rápidamente para adelantarse a sus adversarios. El 9 de enero de 1317, es coronado en Reims (iglesia de Saint-Remi). Numerosos barones no están presentes, y estallan disturbios en Champaña y en Borgoña.
Para consolidar su advenimiento, Felipe reúne unos Estados Generales en París el 2 de febrero de 1317 con el fin de obtener una proclamación favorable y dar una forma pública a la decisión.