Felipe V el Largo: estabilizar el reino tras la crisis (1316–1322) · PLENA EDAD MEDIA
A comienzos del reinado de Felipe V, el proyecto de cruzada vuelve a ser central. El papa Juan XXII, elegido en agosto de 1316 en Lyon, desea relanzar una expedición y anima a la monarquía francesa a movilizarse.
Felipe V recibe fondos pontificios y temporiza: desea primero estabilizar Flandes. Juan XXII anuncia, sin embargo, a ciertos aliados, en particular a los armenios, que se está preparando una ayuda occidental.
Una vanguardia parte ya en 1319 bajo las órdenes de Luis I de Borbón, pero la flota francesa es destruida frente a Génova. El fracaso ilustra las dificultades logísticas y políticas de una cruzada «moderna».
Durante el invierno de 1319–1320, Felipe organiza nuevas reuniones de preparación, apoyándose en reflexiones estratégicas, entre ellas tratados de cruzada atribuidos a Guillermo Durando.
Los repetidos llamamientos a la cruzada alimentan también una movilización popular: la cruzada de los Pastorcillos (1320) se transforma en violencia interna, dirigida en particular contra comunidades judías, el clero y plazas reales. Juan XXII condena el movimiento y critica la brutalidad del episodio.
Al final del reinado, las relaciones entre Felipe y el papa se tensan en torno al uso de los fondos y a la gestión de estas derivas.