Carlos IV el Hermoso: último Capeto directo y bisagra dinástica (1322-1328) · PLENA EDAD MEDIA
Enfermo a finales de 1327, Carlos IV guarda cama desde el 25 de diciembre de 1327. Muere el 1 de febrero de 1328. Su desaparición pone fin al linaje de los Capetos directos: tras más de tres siglos de continuidad, el reino debe designar un nuevo rey según una lógica dinástica cada vez más política.
El precedente de 1316-1317 endureció una práctica: privilegiar una sucesión por vía masculina y evitar que una heredera transmitiera la corona a otra casa. La decisión apunta ante todo a la estabilidad.
Carlos IV muere mientras la reina Juana de Évreux está encinta. Sus entrañas se depositan en la abadía de Maubuisson. El 1 de abril de 1328, la reina da a luz una hija, Blanca, lo que confirma la ausencia de descendiente varón superviviente.
La monarquía se piensa ya como un orden público: la continuidad del reino prevalece. Esta manera de resolver la sucesión crea una norma duradera, y prepara las tensiones futuras.