Carlos VI: minoría, locura y guerra civil (1380–1422) · PLENA EDAD MEDIA
En 1385, la monarquía y el consejo se enfrentaban a un problema clásico: gobernar exigía ingresos, pero una fiscalidad demasiado visible desencadenaba revueltas. Aparecieron dos palancas: territorio/justicia (confiscaciones) y moneda (devaluación).
El condado de Évreux y el Cotentin, posesiones navarras, habían sido ocupados bajo Carlos V. En 1381, Carlos VI aceptó una restitución parcial, pero el asunto se invirtió: en marzo de 1385, el rey confiscó definitivamente esas tierras. El mensaje era doble:
En los Países Bajos, la prosperidad dependía del intercambio y de la circulación monetaria. Los medios de negocios presionaban para corregir los efectos de una moneda demasiado «fuerte» y escasa. En abril de 1385, el poder devaluó el franco y ajustó el precio del metal precioso.
El objetivo no era solo financiero: relanzar los intercambios también ayudaba a restaurar la paz social tras las revueltas fiscales. Un Estado que quería perdurar debía hacer aceptar el impuesto… pero también ofrecer la prosperidad como contrapartida política.