Carlos VI: minoría, locura y guerra civil (1380–1422) · PLENA EDAD MEDIA
Tras las revueltas y la restauración de la autoridad, finales de los años 1380 pusieron al gobierno ante dos retos: mantener las periferias (Bretaña) y afirmar una política en el nordeste (Países Bajos/Imperio). Estos episodios prepararon la recuperación del gobierno en 1388.
El condestable Olivier de Clisson era un servidor del Estado tanto como un gran señor bretón. Su poder y su fidelidad al rey inquietaban al duque de Bretaña, que veía en ello una injerencia. En 1387, Clisson fue arrestado en Vannes y obligado a pagar una costosa liberación. El asunto reveló tensiones:
Al este, el duque de Güeldres se oponía a las ambiciones borgoñonas y buscaba apoyos ingleses. Se decidió una expedición: a finales de agosto de 1388, el ejército real se puso en marcha. La campaña se vio frenada por la geografía y la estación, y concluyó con una sumisión negociada (octubre de 1388): el objetivo era sobre todo político, demostrar que el rey podía llevar a cabo una gran operación.
A su regreso, la escena fue muy simbólica: Carlos VI convocó una gran asamblea en Reims, ciudad de su coronación. Se acercaba a la edad en que podía gobernar sin tutela. Pocas semanas después, apartó parte de las influencias principescas y llamó a consejeros procedentes de la administración de Carlos V.