Carlos VI: minoría, locura y guerra civil (1380–1422) · PLENA EDAD MEDIA
El período 1388-1392 se asentaba sobre una condición esencial: un rey presente y capaz de tomar decisiones. En 1392, esa condición se quebró: Carlos VI sufrió su primera gran crisis, que marcó el inicio de una fragilidad duradera del poder.
Carlos VI marchó contra Juan IV, duque de Bretaña, que daba asilo a Pierre de Craon, acusado de haber intentado asesinar al condestable Olivier de Clisson. La campaña estaba cargada de rivalidades cortesanas, amenazas, fatiga y una tensión política elevada en torno a los grandes servidores del Estado.
A las puertas de Le Mans, bajo un calor sofocante, un viejo andrajoso supuestamente interpeló al rey: «No avances más, noble rey, ¡estás traicionado!» El 5 de agosto de 1392, al salir del bosque, un incidente trivial (una lanza que cae, un choque metálico) provocó un estruendo repentino.
Carlos VI cayó entonces en una crisis de violencia y confusión: gritó que había una conspiración y atacó a su propia escolta. El duque de Orléans huyó. El rey mató a varios hombres antes de ser reducido. Fue trasladado inconsciente y no recobró el conocimiento hasta pasado un tiempo.
A partir de 1392, el reinado se convirtió en una alternancia de remisiones y episodios en los que el rey quedaba impedido. Las crónicas medievales describen síntomas variados, y la interpretación médica moderna sigue siendo debatida. Un motivo célebre es el del «rey de cristal»: el rey se creía frágil, tomaba precauciones extremas y alteraba su comportamiento.
El número y la duración de las crisis se fueron acumulando a lo largo del resto del reinado.
Cuando el rey ya no podía gobernar de forma continua, la cuestión del poder resurgía de inmediato: ¿quién se sentaba en el consejo? ¿quién controlaba la fiscalidad? ¿quién disponía de los cargos y las mercedes?
El resultado fue mecánico: los príncipes recuperaron un papel central. La monarquía entró en un período en el que el Estado existía, pero las decisiones eran inestables, abriendo el camino a las grandes crisis políticas de comienzos del siglo XV: rivalidades de facciones, guerra civil y el retorno ofensivo de Inglaterra.