Carlos VII: Juana de Arco, la reconquista y la restauración del Estado (1422–1461) · PLENA EDAD MEDIA
Después de la reconquista, la monarquía debe estabilizar la memoria de la guerra y la autoridad del Estado. Es también un tiempo de consolidación administrativa y financiera.
El rey Carlos VII, después de haber liberado Ruán en 1449, hace abrir una investigación sobre las circunstancias del proceso y el suplicio de Juana de Arco. Obtiene para la que le había servido tan fielmente una solemne rehabilitación el 17 de julio de 1456.
Este proceso de nulidad anula la condena de 1431 y lava a Juana de Arco de la acusación de herejía. Este gesto no es solo moral: sirve también para consolidar la legitimidad de la coronación de 1429 y para cerrar una herida política.
La restauración de la autoridad pasa por la economía y las finanzas. El reinado de Carlos VII está frecuentemente asociado a servidores del Estado y a reorganizaciones que permiten sostener el esfuerzo militar y luego la reconstrucción.
En 1451, Jacques Cœur, gran tesorero del rey, es arrestado, sin duda a causa de sus acreedores y deudores celosos de su éxito personal. Es desterrado en 1453. Este asunto ilustra las tensiones en el seno del entorno real y las dificultades de gestionar las finanzas del reino después de la guerra.
En 1458, un protegido de Jacques Cœur, Nicolás Jenson, maestro grabador en el taller real de Monedas de Tours, es encomendado por Carlos VII para ir a Maguncia a aprender el arte tipográfico inventado recientemente por Gutenberg. Esta misión es el preludio a la introducción de la imprenta en Francia, una innovación que transformará profundamente la cultura europea.
Los últimos años de Carlos VII están perturbados por la ambición de su hijo, el futuro Luis XI, que ya se había manifestado en el pasado participando activamente en la Praguería en 1440.
El delfín Luis es expulsado de la corte en 1446 y se refugia en el Delfinado. Allí lleva una política personal, nutriendo la ambición de constituir un vasto feudo en ambas vertientes de los Alpes. Furioso por sus maniobras, Carlos VII envía un ejército a marchar sobre el Delfinado. Luis debe entonces huir y se refugia junto al duque de Borgoña Felipe el Bueno. Al enterarse de la noticia, Carlos VII declara:
« Mi primo de Borgoña ha recibido en su casa un zorro que un día le comerá sus gallinas. »
Este comentario mordaz hacía alusión a la personalidad astuta y pérfida de su hijo. Luis XI no abandonará Borgoña hasta la muerte de su padre en 1461.
El año 1453 es considerado por los historiadores como marcando simbólicamente el fin de la Edad Media clásica, con dos grandes acontecimiento que transforman profundamente Europa:
Estos dos acontecimientos marcan una ruptura histórica:
Carlos VII muere el 22 de julio de 1461 en el castillo de Mehun-sur-Yèvre. Deja un reino más cohesionado que en 1422, aunque las tensiones políticas y sociales no desaparezcan con la victoria.