Carlos VII: Juana de Arco, la reconquista y la restauración del Estado (1422–1461) · PLENA EDAD MEDIA
En 1429, el bando real está a la defensiva. Orléans, cerrojo del Loira, está sitiada. La entrada en escena de Juana de Arco transforma la guerra: acelera la decisión, reorganiza la energía política, y hace posible un golpe simbólico mayor.
Es en el castillo de Chinon donde el 25 de febrero de 1429, una joven de dieciséis años, Juana de Arco, pide audiencia al rey. Le dice: « Gentil delfín, te digo de parte del Señor Dios que eres verdadero heredero de Francia e hijo de rey. »
Juana afirma haber recibido de Dios la misión de liberar Orléans sitiada y de hacer coronar al rey en Reims. Carlos VII, tras haberla hecho examinar por teólogos que se muestran convencidos de su sinceridad y catolicidad, le confía un ejército.
El sitio de Orléans había comenzado en julio de 1428. Los Ingleses, bajo el mando del conde de Salisbury y luego de William de la Pole, habían establecido un bloqueo estrecho en torno a la ciudad, último cerrojo sobre el Loira antes del sur del reino.
Juana de Arco llega a Orléans el 29 de abril de 1429. Su llegada devuelve el ánimo a los defensores. El 4 de mayo, los Franceses retoman la bastilla Saint-Loup. El 7 de mayo, durante el asalto decisivo contra la bastilla des Tourelles, Juana es herida por una flecha en el hombro pero continúa combatiendo. El 8 de mayo de 1429, los Ingleses levantan el sitio tras 210 días.
Después de la liberación de Orléans, Juana dirige una campaña relámpago en el valle del Loira:
Juana de Arco convence a Carlos VII de lanzarse con ella en una cabalgada hacia Reims, en territorio controlado en parte por el enemigo. El 17 de julio de 1429, Carlos VII es coronado rey de Francia por monseñor Regnault de Chartres, canciller de Francia, en la catedral Notre-Dame de Reims, en presencia notablemente de Juana de Arco.
Esta coronación es un acontecimiento capital: hace de Carlos VII el único rey legítimo a los ojos de sus partidarios, y le da una legitimidad que no puede reivindicar Enrique VI, aunque reconocido rey de Francia por el Tratado de Troyes. La coronación transforma la legitimidad de Carlos VII en un recurso político duradero.