Carlos VII: Juana de Arco, la reconquista y la restauración del Estado (1422–1461) · PLENA EDAD MEDIA
Para ganar duraderamente, no basta con ganar una batalla: hay que tener un aparato militar estable. Bajo Carlos VII, el Estado refuerza su control sobre la violencia armada.
Aprovechando una calma en la Guerra de los Cien Años, el rey Carlos VII crea, mediante la ordenanza de 1445, las primeras unidades militares permanentes a disposición del rey de Francia, llamadas compañías de ordenanza.
Estas unidades persiguen a la vez una mayor eficacia en el combate del ejército real, y una disminución de los daños causados por el ejército en marcha. Jugarán un gran papel en la victoria de Francia al final de la Guerra de los Cien Años en 1453.
Estas reformas reemplazan la dependencia de las compañías y levas irregulares por tropas más disciplinadas, mejor integradas al poder real. Esto limita también los saqueos y las violencias ligadas a la desmovilización.
La “pequeña ordenanza” de 1448 organiza una movilización local: en numerosas parroquias, un arquero debe estar equipado, entrenado y disponible. Esta lógica completa el ejército encuadrado: un núcleo permanente, y una capacidad de refuerzo.