Hugo Capeto: nacimiento de la dinastía capeta (987–996) · PLENA EDAD MEDIA
Bajo Hugo Capeto, la autoridad real no se impone mediante una administración centralizada: se construye por medio de alianzas. La resistencia de los grandes no es un accidente: es el marco mismo del poder, y el rey debe sobrevivir políticamente para hacer duradera su dinastía.
En la primavera de 991, Eudes de Blois se apodera de Melun sobornando al castellano y a los milites del castillo. El asunto es grave: Melun domina un eje próximo al corazón capeto.
La reacción resulta reveladora del nuevo régimen: se forma una coalición entre el rey, el conde de Anjou y el duque de Normandía. Melun es recuperada ya en verano, y Eudes retrocede. La lucha se prolonga: Eudes toma después Nantes, recuperada de inmediato por Fulco Nerra.
En 993, Eudes, decepcionado por no recibir el título de duque de los francos, se alía con Adalberón de Laon en torno a un plan: hacer capturar a Hugo y a Roberto durante un encuentro proyectado en Metz con el emperador Otón III, y colocar en el trono a un príncipe carolingio. El complot fracasa: el rey y su hijo, avisados, lo frustran.
Preocupados por el ascenso del angevino, Ricardo I de Normandía, Eudes de Blois y Balduino IV de Flandes se alían contra Anjou (995–996). Este conflicto, típico de la década de 990, muestra un reino gobernado por equilibrios: el rey no suprime a los poderes principescos, sino que compone con ellos.
La secuencia se cierra con dos muertes próximas en el tiempo: Eudes muere en marzo de 996, y luego Hugo en el otoño del mismo año. El conflicto no desaparece, pero la dinastía, por su parte, se mantiene.