Juan II el Bueno: cautiverio, crisis interior y tratado de Bretigny (1350–1364) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
En 1354, la crisis navarra se mezcla con la gran diplomacia franco-inglesa. La perspectiva de una paz global puede parecer deseable, pero es explosiva: redibuja la soberanía y puede desencadenar coaliciones internas.
Se firma un acuerdo en Guînes el 6 de abril de 1354. Prevé amplias concesiones territoriales, con una tregua prolongada. Aunque el acuerdo debe confirmarse en otro lugar, muestra algo: Francia está tan debilitada que soluciones extremas se vuelven discutibles.
En Aviñón, mientras prosiguen las negociaciones, Carlos II de Navarra busca impedir una paz que cerraría sus opciones. Se esfuerza por seguir en el juego, influir en las discusiones y preservar la posibilidad de alianzas que sirvan a sus ambiciones territoriales.
En la sombra, pactos y promesas pueden llegar a contemplar un desmembramiento del reino, según una lógica de reparto de esferas de influencia: corona inglesa, pero redistribución de provincias y derechos a aliados internos.
Esta perspectiva refuerza la inestabilidad: ante el fin de las treguas, cada cual calcula sus apoyos, sus puertos y sus rutas de abastecimiento, como si una reanudación de la guerra debiera ir acompañada de una crisis de soberanía.