1355–1356: Estados Generales, fiscalidad de guerra y regreso de las cabalgadas

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Juan II el Bueno: cautiverio, crisis interior y tratado de Bretigny (1350–1364) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

A partir de 1355, la reanudación de las operaciones inglesas pone a prueba a la monarquía: un ejército asalariado cuesta caro, y los ingresos ordinarios no bastan. Juan II convoca entonces a los Estados Generales para obtener un consentimiento fiscal más amplio, en un momento en que las élites temen sobre todo una cosa: la inestabilidad monetaria.


💰 Mayo de 1355: financiar un ejército

El 8 de mayo de 1355, los Estados son convocados mientras las treguas tocan a su fin. El objetivo es encontrar recursos más eficaces y más controlables. Pero los impuestos se recaudan mal, y el Estado intenta relanzar la maquinaria financiera recurriendo de nuevo a especialistas en cuentas y monedas.

Estas decisiones vienen acompañadas de nuevas tensiones: cada devaluación o “mutación” monetaria transfiere riqueza y afecta directamente a la nobleza, al clero y a la burguesía, muchos de cuyos miembros viven de ingresos nominales fijos (rentas, alquileres).


🐎 1355: el Príncipe Negro y la lógica de las cabalgadas

Tras el fracaso de las negociaciones, la tregua llega a su fin (verano de 1355). El Príncipe Negro lanza desde Burdeos una gran cabalgada que atraviesa y devasta regiones del Mediodía: saqueos, incendios, rescates, inseguridad. Esta estrategia busca tanto destruir la economía de guerra francesa como mostrar la impotencia de la corona para proteger a sus súbditos.


🧾 Diciembre de 1355 – marzo de 1356: consentir, pero controlar

El 2 de diciembre de 1355, unos Estados de lengua de oíl se reúnen en París, en el palacio de la Cité. Las ciudades, con figuras como Étienne Marcel, buscan encuadrar el uso del impuesto: nada de cheque en blanco.

Los Estados aceptan un impuesto sobre las transacciones (ocho dineros por libra), pero imponen condiciones:

  • control de la recaudación y del empleo de los fondos;
  • búsqueda de una moneda “fuerte” y estable;
  • creación de un colegio de oficiales designados para supervisar la recaudación.

Reunidos de nuevo en marzo de 1356, intentan ampliar la base imponible (hasta los ingresos territoriales), pero esto supone una administración capaz de evaluar esos ingresos: el proyecto revela la debilidad de los instrumentos fiscales de la época.


🧠 A retener

  • La guerra impone un consentimiento fiscal, pero los Estados exigen garantías.
  • La moneda se convierte en una cuestión política central.
  • Las cabalgadas combinan violencia militar y guerra económica.