Juan II el Bueno: cautiverio, crisis interior y tratado de Bretigny (1350–1364) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
La batalla de Poitiers (1356) es uno de los grandes desastres de la primera fase de la guerra de los Cien Años. Juan II es hecho prisionero: el acontecimiento golpea en el corazón la idea misma de soberanía, pues el rey no es solamente un jefe militar, sino el eje simbólico y jurídico del reino.
La captura del rey provoca una crisis inmediata: ¿quién decide, quién recauda el impuesto, quién negocia? El delfín Carlos debe asegurar la continuidad del gobierno, mientras que los príncipes, las ciudades y los Estados generales buscan pesar en las decisiones.
A pesar de los intentos de reforma (ordenanzas de 1351), el ejército francés sigue atravesado por lógicas feudales: rivalidades de mando, disciplina táctica desigual y coordinación difícil entre los contingentes. Frente a un ejército inglés mejor “sostenido”, apoyado en arqueros y en una postura defensiva, estas debilidades pesan mucho.
🔍 Zoom – 19 de septiembre de 1356: batalla de Poitiers (Nouaillé‑Maupertuis)
Poitiers abre una secuencia de negociaciones y de presiones financieras. El rescate del rey se convierte en un asunto nacional: pesa sobre las finanzas y alimenta las tensiones sociales, a la vez que vincula la política interior a la diplomacia con Inglaterra.