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1501–1504: conquista del reino de Nápoles

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Luis XII: [título por completar más adelante en el capítulo] (1498–1515) · RENACIMIENTO

Tras el éxito nítido de Milán, cabría pensar a Luis XII lanzado en una racha imparable. Nápoles demostrará lo contrario: lo que comienza como un reparto hábil entre dos coronas termina, tres años después, en un desastre militar completo.


🤝 La alianza franco-aragonesa

Todo arranca con un acuerdo firmado el 11 de noviembre de 1500: el tratado de Granada, entre Luis XII y Fernando de Aragón. La idea es sencilla, casi cínica: repartirse el reino de Nápoles en lugar de disputárselo. Francia se quedaría con Nápoles, la Terra di Lavoro y los Abruzos; Aragón recuperaría las Pullas y Calabria. Venecia y el papa, por su parte, permanecerían neutrales.

Cada cual sale ganando algo. Luis XII quiere completar su dominación italiana, ya bien avanzada con Milán. Fernando persigue un objetivo más personal: eliminar la rama napolitana de su propia familia aragonesa. Y el rey Federico I de Nápoles, debilitado, ofrece un blanco fácil para ambas ambiciones combinadas.

⚔️ La conquista (1501)

Sobre el terreno, todo va rápido. Treinta mil franceses al mando de d’Aubigny, veinte mil aragoneses bajo Gonzalo Fernández de Córdoba: ante esta ofensiva doble, Federico I capitula sin siquiera librar batalla. Nápoles cae ya en julio de 1501.

Queda repartirse el pastel. La zona francesa cubre el norte del reino —Nápoles, Capua—; la zona aragonesa, el sur —Pullas, Calabria—. La línea de demarcación sigue el río Liri. Sobre el papel, parece claro. Sobre el terreno, mucho menos: la frontera sigue siendo imprecisa, y las tensiones no tardan en llegar.

⚔️ El conflicto franco-aragonés (1502–1503)

Se veía venir desde el principio: una zona de amortiguación mal definida, comandantes ambiciosos en ambos bandos, una desconfianza mutua que nunca llegó a disiparse del todo. Añádase a esto los grandes equilibrios europeos que pesan de fondo, y la alianza queda colgando de un hilo.

Ese hilo se rompe en julio de 1502, con los primeros incidentes fronterizos. En agosto, la alianza queda rota oficialmente. En septiembre, comienzan las hostilidades en serio.

⚔️ Las batallas decisivas

En Seminara, el 21 de abril de 1503, los franceses de d’Aubigny logran una victoria, menor, pero suficiente para estabilizar el frente por un tiempo. Una semana después, en Cerignola, el 28 de abril, todo cambia: frente a Gonzalo Fernández de Córdoba, el duque de Nemours sufre una derrota decisiva. Esta batalla suele recordarse como la primera ganada gracias a las armas de fuego, un punto de inflexión táctico que le cuesta a Francia las Pullas.

El golpe de gracia llega en el Garigliano, el 29 de diciembre de 1503. Quince mil franceses al mando de Luis II de Saluzzo se enfrentan a veinte mil aragoneses de Gonzalo Fernández de Córdoba. La derrota es catastrófica, y con ella, toda Italia del Sur escapa ya al control de Francia.

🏃 La retirada francesa

Lo que sigue es una larga retirada. Nápoles se abandona en enero de 1504. La retirada hacia el norte se organiza en febrero. Las tropas regresan a Francia en marzo. El balance: diez mil muertos, prisioneros, material perdido: una sangría para el ejército francés.

Dos tratados dan forma oficial a este fracaso. El tratado de Blois, firmado el 22 de septiembre de 1504, prevé el matrimonio de Claudia de Francia, nacida en 1499, con Carlos de Habsburgo (futuro Carlos V), nacido en 1500, y el de su sobrina Germana de Foix con Fernando II de Aragón, a quien Luis XII cede sus derechos sobre Nápoles. Este tratado no sobrevivirá mucho tiempo: los Estados Generales de Tours de 1506 obtendrán su anulación e impondrán en su lugar el matrimonio de Claudia con Francisco de Angulema, futuro Francisco I.

El tratado de Lyon, firmado el 31 de enero de 1504, resuelve el resto: Francia renuncia a toda pretensión sobre Nápoles, Fernando reconoce a cambio la posesión francesa de Milán, se intercambian los prisioneros, y se acuerda una paz de tres años.

📊 Análisis del fracaso

En el plano militar, todo jugaba en contra de Francia: un adversario, Gonzalo Fernández de Córdoba, que resulta ser un táctico formidable; un abastecimiento difícil en un terreno lejano; un clima exigente, entre enfermedades y calor; y unos comandantes franceses que, hay que decirlo, no siempre coordinaban bien sus esfuerzos.

En el plano político, el panorama no es más halagüeño: una alianza frágil desde el principio, una población local más bien favorable a los aragoneses, un aislamiento diplomático total en el sur de Italia, y un rey cuya atención seguía puesta en el norte, en Milán, más que en Nápoles. Razones de sobra para explicar por qué una conquista tan prometedora en 1501 termina en fiasco apenas tres años después.

🧠 Para recordar

  • 1500: tratado de Granada (reparto de Nápoles)
  • 1501: conquista conjunta franco-aragonesa
  • 1502: ruptura de la alianza
  • 1503: batallas de Cerignola y del Garigliano (derrotas francesas)
  • 1504: tratado de Blois (matrimonio de Claudia con Carlos de Habsburgo) y tratado de Lyon (abandono de Nápoles)
  • Consecuencias: fin de las ambiciones francesas en el sur de Italia
  • Balance: un fracaso costoso, con pérdida de prestigio

Próximo zoom: Los Estados Generales de Tours y el título de «Padre del Pueblo».