1515: la batalla de Marignano y la reconquista del Milanesado

p7

Francisco I: el rey caballero y el Renacimiento francés (1515–1547) · RENACIMIENTO

La batalla de Marignano (13-14 de septiembre de 1515) es la primera gran victoria militar de Francisco I y marca el comienzo de su reinado con la reconquista del ducado de Milán.


🗺️ Contexto estratégico

Recién coronado, el 1 de enero de 1515, Francisco I hereda un expediente que seguía candente: el Milanesado, perdido por Luis XII en 1513, que el joven rey pretende recuperar desde los primeros meses de su reinado para afirmar su autoridad y retomar la política italiana emprendida veinte años antes por Carlos VIII. Su legitimidad para reivindicar el ducado no se apoya solo en la ambición: por su bisabuela Valentina Visconti, heredera de los duques de Milán, Francisco dispone de derechos dinásticos reales sobre la ciudad, una reivindicación que se trata menos de inventar que de hacer valer por fin con las armas, tras las derrotas sufridas por sus predecesores.

En la primavera de 1515, antes incluso de reunir sus tropas, el rey se dedica a neutralizar diplomáticamente a sus vecinos mediante una serie de tratados, de modo que la oposición a la que finalmente ha de enfrentarse se reduce, en lo esencial, al duque de Milán Maximiliano Sforza, débilmente apoyado por el papa León X y por el cardenal Matthäus Schiner, artífice de la alianza entre los cantones suizos y el papado. Frente a esta coalición, el ejército francés reúne unos cuarenta mil hombres, entre ellos veinte mil mercenarios suizos pasados a su servicio, contra unos veinticinco mil combatientes del bando milanés-suizo.


⛰️ La travesía de los Alpes

En la primavera de 1515, el ejército se concentra en Grenoble: treinta mil hombres y unos sesenta cañones de bronce, un tren de artillería considerable para la época. Queda un problema de peso: los suizos controlan firmemente la ruta habitual de Mont-Cenis, por Susa, y nadie, del lado milanés, imagina que Francisco pueda tomar otro camino.

Es entonces cuando interviene Pedro Navarro, oficial e ingeniero militar, que propone hacer pasar al ejército por una ruta mucho más al sur, por los pasos de Vars, en el valle de la Ubaye, y de Larche, hasta el valle de la Stura, en el Piamonte. La empresa exige un esfuerzo considerable: hay que ensanchar los caminos de montaña para permitir el paso de la artillería, una operación llevada a cabo con una rapidez que, por sí sola, produce el efecto buscado: cuando el ejército francés desemboca por sorpresa del lado italiano, el adversario simplemente no ha tenido tiempo de prepararse.


⚔️ La batalla de Marignano (13-14 de septiembre de 1515)

El 8 de septiembre, en Gallarate, una parte del ejército suizo contempla por un momento pasar al servicio de Francia; el cardenal Schiner logra hacer volver a estos disidentes a su bando y avanza al frente de ellos hasta la aldea de Melegnano —Marignano—, a dieciséis kilómetros de Milán. El choque tiene lugar los días 13 y 14 de septiembre, y la batalla permanece indecisa durante mucho tiempo: la artillería francesa, temiblemente eficaz contra la infantería suiza, acaba por inclinar la balanza, ayudada por la llegada de refuerzos venecianos, mientras que en ambos bandos se desata esa violencia de los cuerpo a cuerpo que los contemporáneos ya llaman la furia francese.

Es de esa noche del 13 al 14 de septiembre de donde nace, unas décadas más tarde, uno de los relatos más célebres —y más engañosos— del reinado. A partir de 1525, varios autores cuentan que Francisco I, agotado por los combates, se habría hecho armar caballero en el campo de batalla por el propio Bayardo. La historia es hermosa; es también, muy probablemente, una leyenda. Los historiadores ven hoy en ella una construcción posterior a los hechos, destinada a hacer olvidar que fue en realidad el condestable de Borbón quien había armado caballero a Francisco I durante su coronación, un recuerdo que se volvió terriblemente incómodo después de 1523, cuando ese mismo condestable se pasó al bando de Carlos V y pasó, a ojos de todos, por el artífice del desastre de Pavía. Sustituir, en la memoria colectiva, el nombre de Bayardo —muerto como héroe ya en 1524— por el del futuro traidor, ofreciendo al mismo tiempo al rey, entonces prisionero en España tras Pavía, la imagen reconfortante del caballero perfecto: la leyenda sirve, en suma, a dos propagandas a la vez.


🏆 Consecuencias de la victoria

La victoria proporciona a Francisco I una fama inmediata y le permite hacerse rápidamente con el control de Lombardía, un éxito tanto más resonante cuanto que llega en los primeros meses del reinado. Se prolonga, al año siguiente, con una serie de tratados que estructuran las relaciones europeas durante décadas: el 13 de agosto de 1516, el tratado de Noyon, firmado con el joven rey de España Carlos I —el futuro Carlos V—, confirma a Francisco I la posesión del Milanesado y restituye Navarra a Enrique de Albret, al tiempo que promete la mano de Luisa de Francia, hija mayor del rey, entonces de apenas un año, a Carlos, con los derechos sobre el reino de Nápoles como dote, un proyecto dinástico que la muerte prematura de la pequeña princesa, antes de cumplir tres años, dejará sin efecto. El 29 de noviembre de 1516, la paz perpetua de Friburgo, firmada con los cantones suizos, permanece en vigor hasta 1798. Y el 18 de agosto de 1516, el concordato de Bolonia, negociado por el canciller Antoine Duprat, rige las relaciones entre la corona y el papado hasta la Revolución francesa: en adelante es el rey quien nombra a los obispos, arzobispos y cardenales, limitándose el papa a confirmar sus elecciones.

Marignano se inscribe así en la línea directa de las expediciones de Carlos VIII y Luis XII, pero con una preparación —diplomática tanto como militar— que sus predecesores no siempre habían sabido llevar a cabo. Y el episodio de la investidura por Bayardo recuerda, si hiciera falta, que la memoria de una batalla no se construye solo en el campo de batalla mismo, sino también, mucho después, en los relatos que el poder decide conservar de ella.


🧠 Para recordar

  • Derechos dinásticos: por Valentina Visconti, bisabuela de Francisco I
  • Travesía innovadora de los Alpes: pasos de Vars y de Larche, gracias al ingeniero Pedro Navarro
  • 13-14 de septiembre de 1515: batalla de Marignano, victoria decisiva gracias a la artillería
  • El mito de Bayardo: la investidura del rey en el campo de batalla es una leyenda construida a posteriori
  • 29 de noviembre de 1516: paz perpetua de Friburgo con los suizos, en vigor hasta 1798
  • 13 de agosto de 1516: tratado de Noyon, reconocimiento de la posesión del Milanesado
  • 18 de agosto de 1516: concordato de Bolonia, control real sobre los nombramientos eclesiásticos
  • Una victoria fundacional, que otorga al reinado su prestigio internacional inmediato

Próximo zoom: La rivalidad con Carlos V y la elección imperial de 1519.