1519: la elección imperial y la rivalidad con Carlos V

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Francisco I: el rey caballero y el Renacimiento francés (1515–1547) · RENACIMIENTO

La elección imperial de 1519, que ve la victoria de Carlos de Habsburgo (futuro Carlos V) sobre Francisco I, marca el comienzo de una rivalidad que dominará la política europea durante todo el reinado de Francisco I.


🏛️ Contexto de la elección imperial

La muerte del emperador Maximiliano I, el 12 de enero de 1519, deja vacante el trono del Sacro Imperio romano germánico, una vacante que, en la Europa del Renacimiento, no afecta solo a Alemania, sino que reordena las cartas de todo el continente. El título imperial se decide mediante el voto de siete príncipes electores, tres arzobispos y cuatro príncipes laicos, y tres candidatos se declaran casi de inmediato.

Francisco I, de veinticinco años, entra en la carrera respaldado por el prestigio aún reciente de Marignano, por la riqueza de su reino y por una red de embajadores desplegada por toda Europa, pero sigue siendo, a ojos de los electores alemanes, un extranjero para el Imperio, en gran medida desconocido más allá del Rin. Carlos de Habsburgo, de solo diecinueve años pero ya experimentado, cuenta por su parte con una baza que Francisco nunca podrá igualar: nieto del propio Maximiliano, ya rey de España, soberano de los Países Bajos y archiduque de Austria, encarna la continuidad dinástica y dispone, gracias a los banqueros augsburgueses de la familia Fugger, de una fortuna prácticamente ilimitada. Enrique VIII de Inglaterra también se presenta, pero su candidatura nunca tuvo verdaderas posibilidades: sirve sobre todo para hacer subir las pujas antes de retirarse discretamente de la carrera.


💰 La corrupción a gran escala

La elección imperial de 1519 quedará en la memoria como uno de los ejemplos más espectaculares de corrupción electoral institucionalizada de la historia europea. La tradición quería que los candidatos prometieran a los siete electores dinero, pensiones y privilegios, una práctica tan bien establecida que tenía incluso un nombre, la Wahlkapitulation, la «capitulación electoral». Esta vez, las sumas en juego superan todo lo visto hasta entonces: unos dos millones de florines en total, de los cuales entre quinientos mil y seiscientos mil fueron pagados o prometidos por Francisco I, y cerca de un millón y medio por Carlos V, financiados en gran parte por el banquero Jakob Fugger.

El detalle de estas negociaciones da la medida de esta puja al alza. Al arzobispo de Maguncia, Alberto de Brandeburgo, Francisco I ofrece cien mil florines y una pensión anual; Carlos V hace algo mejor, ofreciendo los mismos cien mil florines, más diez mil florines anuales, más la garantía del propio arzobispado de Maguncia, y el elector elige sin sorpresa al segundo. Al elector de Sajonia, Federico el Sabio, Francisco I ofrece setenta mil florines; Carlos V promete cien mil, junto con una promesa de no injerencia en los asuntos sajones, y se lleva el voto, tanto por tradición familiar como por cálculo. Al rey de Bohemia Luis II, Francisco I propone cincuenta mil florines; Carlos V, por su parte, apuesta por una futura alianza matrimonial, y vuelve a ganar. Uno tras otro, los siete electores se suman al bando habsbúrgico.


🏆 El desarrollo de la elección

La votación tiene lugar el 28 de junio de 1519, en la catedral de San Bartolomé de Fráncfort, bajo la presidencia del arzobispo de Maguncia. La ceremonia sigue un ritual bien regulado —misa del Espíritu Santo, juramento de los electores, votación secreta, anuncio de los resultados, aclamación popular—, pero su resultado, en realidad, apenas ofrece dudas incluso antes de contarse los votos: Carlos V es elegido por unanimidad de los siete votos. Francisco I no obtiene ninguno. Enrique VIII tampoco.


🎭 Las reacciones inmediatas

En Francia, la noticia se recibe como una humillación. Francisco I, que se siente traicionado tras haber gastado sin medida en una causa perdida de antemano, ve su prestigio internacional seriamente dañado, y la corte, sorprendida por la magnitud de la derrota, busca ya explicaciones —la corrupción de los Habsburgo, el poder de los Fugger— que alimentarán de forma duradera la hostilidad francesa hacia la casa de Austria. En Europa, por el contrario, Carlos V saborea un triunfo que culminará, un año después, en su coronación en Aquisgrán: he aquí, a los veinte años, convertido en el soberano más poderoso del continente, aunque este imperio inmenso, heredado más que construido, se anuncia desde el principio temiblemente difícil de gobernar. En otros lugares domina la inquietud: tanto en Italia como en el Vaticano, donde el papa León X observa con aprensión el ascenso de un soberano que ya controla España, los Países Bajos y Austria, y pronto también el Imperio entero.


⚔️ Las consecuencias a medio plazo

De esta elección nace una rivalidad que había de estructurar todo el reinado de Francisco I: rivalidad personal entre dos jóvenes soberanos ambiciosos, rivalidad dinástica entre Valois y Habsburgo, rivalidad territorial en Italia y en las fronteras del reino, y, por último, rivalidad entre dos visiones enfrentadas del orden europeo. Francisco I extrae de ello una lección inmediata: necesita ahora buscar aliados capaces de contrarrestar el nuevo poder de Carlos V, y es en esta lógica en la que se inscribe, ya al año siguiente, el intento de acercamiento con Enrique VIII en el Campo del Paño de Oro. Carlos V, por su parte, consolida su dominio sobre sus vastas posesiones y se apoya en su red familiar para preparar, a su vez, un enfrentamiento que también él sabe ya inevitable.

El equilibrio europeo se transforma de manera duradera: se impone la hegemonía habsbúrgica, Francia se siente atenazada por un soberano que la rodea por todos los flancos —España al sur, los Países Bajos al norte, el Imperio al este—, y es todo el sistema de alianzas del continente el que debe reorganizarse en torno a esta nueva realidad. Las guerras de Italia, ya antiguas, adquieren desde entonces un cariz nuevo: dejan de ser meras campañas de conquista para convertirse en el principal escenario de un duelo que ocupará a Europa durante una generación.


📜 Una derrota rica en enseñanzas

Con la distancia, el fracaso de Francisco I se debe menos al azar que a una combinación de factores estructurales y errores de apreciación. Estructuralmente, el rey de Francia seguía siendo un extranjero para el Imperio, frente a una casa de Habsburgo que dominaba su trono desde hacía generaciones, y cuyas redes familiares, sumadas al poder financiero de los Fugger, pesaban mucho más que cualquier promesa francesa. Tácticamente, Francisco I sin duda subestimó la solidez de esta coalición, llevado por un exceso de confianza heredado de Marignano, y calculó mal los engranajes de un sistema electoral que conocía mal: su diplomacia, demasiado directa, carecía de la sutileza que exigía este complejo juego de alianzas.

El episodio marca, en todo caso, un punto de inflexión: 1519 consagra el apogeo del poder habsbúrgico y abre una rivalidad que había de durar décadas, preparando tanto las guerras de Italia como, más adelante, las tensiones religiosas del siglo. Para el propio Francisco I, esta primera gran decepción de su reinado lo empuja a buscar en otra parte los medios para afirmar su legitimidad y su prestigio, en particular en el mecenazgo y las artes, al tiempo que alimenta una determinación duradera de contrarrestar, por todos los medios, el poder de su rival. La historia retendrá, de esta elección, una lección tan simple como cruel: en política, el dinero y las redes cuentan mucho más que el solo prestigio militar.


🧠 Para recordar

  • 12 de enero de 1519: muerte del emperador Maximiliano I, apertura de la sucesión imperial
  • 28 de junio de 1519: elección de Carlos V por unanimidad de los siete electores, en Fráncfort
  • Corrupción electoral: unos dos millones de florines gastados en total, de ellos 1,5 millones por Carlos V gracias a los Fugger
  • Derrota francesa: Francisco I, pese al prestigio de Marignano, no obtiene ningún voto
  • Consecuencia inmediata: nacimiento de la rivalidad franco-habsbúrgica, que estructura el resto del reinado
  • La elección consagra la hegemonía de los Habsburgo en Europa y prepara directamente el Campo del Paño de Oro (1520)

Próximo zoom: La primera guerra contra Carlos V (1521-1526).