
639 à 687
Tras la muerte de Dagoberto I en 639, el reino de los francos no desaparece y la dinastía merovingia sigue oficialmente en el poder. Sin embargo, el equilibrio político cambia profundamente.
Los reyes que suceden a Dagoberto son a menudo muy jóvenes, y su autoridad depende en gran medida de su entorno. En este contexto, una función antes secundaria se vuelve decisiva: el mayordomo de palacio (maior domus).
Al principio, el mayordomo de palacio era un oficial encargado de la casa real y de la organización de la corte. Pero en el siglo VII el cargo evoluciona con rapidez. Los mayordomos controlan ahora:
Poco a poco, se convierten en los verdaderos dirigentes políticos del reino.
Es este período el que los cronistas carolingios llamarán más tarde el de los «reyes holgazanes», expresión polémica, porque los reyes existen todavía, pero su poder real disminuye.
Cuando muere Dagoberto, sus herederos son aún niños.
El poder lo ejercen entonces regentes y grandes aristócratas.
En Neustria, la reina Nantilde, viuda de Dagoberto, gobierna durante los primeros años del reinado de Clodoveo II.
Clodoveo II y Nantilde — Fuente: Wikimedia Commons
Más tarde, la reina Balthild, esposa de Clodoveo II, desempeña un papel político mayor. De origen modesto —probablemente antigua esclava anglosajona— se convierte en una de las figuras más influyentes del siglo VII.
Clodoveo II compra a Balthild — Fuente: Wikimedia Commons
Balthild impulsa reformas importantes:
Pese a ello, la autoridad real sigue siendo frágil.
🔍 Zoom – Balthild: la antigua esclava convertida en reina de los francos
La expresión «reyes holgazanes» es exagerada, pero refleja un fenómeno real: los reyes siguen reinando, pero con frecuencia son los mayordomos quienes gobiernan.
Durante este período se suceden varios reyes, a veces simultáneamente en distintas partes del reino.
Estos cambios frecuentes muestran la creciente inestabilidad de la monarquía merovingia.
En Austrasia, el ascenso de los mayordomos se ve claramente con Grimoaldo, hijo del poderoso aristócrata Pipino de Landen.
Tras la muerte de Pipino, hacia 639, el cargo se convierte en objeto de rivalidad entre facciones de la nobleza austrasiana. El joven rey Sigeberto III, todavía menor, depende en gran medida de sus consejeros.
Entre ellos destaca Otón, oficial palatino (domesticus), con gran influencia.
En 642, Grimoaldo elimina a su rival: hace asesinar a Otón por mediación del duque alamán Leutario. Tras esta desaparición, Grimoaldo se convierte en mayordomo de palacio de Austrasia, el hombre más poderoso del reino después del rey.
En los años siguientes, consolida su autoridad:
Cuando Sigeberto III muere en 656, Grimoaldo ve una oportunidad única.
El rey deja un hijo joven, Dagoberto II. En lugar de respetar la sucesión merovingia, Grimoaldo actúa:
Por primera vez en la historia franca, un mayordomo intenta sustituir la dinastía merovingia por su propia línea.
Este experimento provoca reacción violenta. Parte de la nobleza rechaza romper la tradición dinástica. Grimoaldo es capturado, entregado al rey neustriano Clotario III, encarcelado y ejecutado hacia 662.
El episodio deja una lección duradera: un mayordomo de palacio puede controlar la sucesión y gobernar en lugar del rey.
🔍 Zoom – Grimoaldo: cuando un mayordomo de palacio intenta imponer su dinastía
En Neustria, la lucha por el poder se vuelve especialmente violenta.
La figura dominante es Ebroino, mayordomo de palacio y auténtico dueño del reino durante varios años.
Ebroino aparece en los años 650 como uno de los principales apoyos de la monarquía merovingia en Neustria. A diferencia de grandes familias aristocráticas que buscan autonomía, defiende la idea de un poder real fuerte, aunque en la práctica pase por su propia autoridad.
Ambicioso, enérgico y temido, gobierna con brutalidad. Para mantener su control, usa métodos extremos:
Su objetivo es claro: impedir que las aristocracias regionales dominen la monarquía y mantener la primacía neustriana.
Su principal adversario es Leodegario (Léger), obispo de Autun y miembro de una gran familia aristocrática borgoñona.
Leodegario quiere limitar la autoridad del mayordomo y reforzar a las élites regionales. En torno a él se forma una coalición nobiliaria.
En 673, tras la muerte de Clotario III, Leodegario participa en la elevación de Childerico II al trono e intenta gobernar sin Ebroino. Ebroino es capturado y encerrado en un monasterio.
Tras el asesinato de Childerico II en 675, Ebroino escapa, vuelve al poder y lanza una gran represión.
Leodegario es capturado por partidarios de Ebroino y sufre un suplicio cruel:
Su muerte provoca gran conmoción y pronto es venerado como mártir cristiano.
Este conflicto ilustra la transformación del poder franco en el siglo VII: el reino queda dominado por facciones aristocráticas rivales en las que obispos, duques y mayordomos desempeñan papeles decisivos.
🔍 Zoom – Ebroino: el hombre fuerte de Neustria
El giro decisivo llega en 687, cuando la rivalidad entre Neustria y Austrasia desemboca en una gran confrontación militar.
En Neustria, el poder se ejerce en nombre del rey Teodorico III, apoyado por el mayordomo Berchar y la aristocracia neustriana.
Frente a ellos se alza el mayordomo de Austrasia, Pipino de Herstal, heredero de la poderosa familia pipínida.
Ambos bandos chocan cerca de Tertry, en Picardía, no lejos del valle del Somme.
Austrasia obtiene una victoria decisiva. Las fuerzas neustrianas son derrotadas y el equilibrio político del reino se transforma.
Tras la batalla:
Desde ese momento, el mayordomo austrasiano pasa a ser el verdadero dueño del reino.
Pipino de Herstal tras la batalla de Tertry — Fuente: Wikimedia Commons
🔍 Zoom – Tertry 687: Pipino de Herstal se convierte en árbitro del reino